Resumen
Un grupo de vecinos que vigilaba sus maizales cerca de Porcieda, en agosto de 1966, dijo escuchar alrededor de medianoche piedras y matorrales a sus espaldas. Al volverse habrían visto a unos veinte metros un cuerpo redondeado, de unos tres metros de diámetro, con luz blanco-azulada y una esfera brillante en la parte superior. Los presentes huyeron hacia sus casas.
Manuel Pedrajo y el notario Tomás Ordóñez visitaron el lugar unas 48 horas después. Según la información que Pedrajo transmitió a Ballester Olmos en 1971, hallaron vegetación aplastada, marcas paralelas, una perforación y otros rastros en el terreno.
Reseña histórica basada en la documentación reunida en el libro de 1978. «Información insuficiente» expresa los límites de esta ficha para establecer la naturaleza del estímulo; no significa que el caso careciera de investigación. Las estimaciones de tamaño, distancia y velocidad pertenecen a los testimonios. Identificador en la fuente: caso 44.
Solo consta agosto de 1966. Santander es la denominación provincial usada en el libro; la ficha emplea Cantabria.
Imagen: Dibujo documental del relato de Porcieda; no es una fotografía del fenómeno.
Fuentes
Vicente-Juan Ballester Olmos, Ovnis: El fenómeno aterrizaje. Barcelona: Plaza & Janés, primera edición, julio de 1978. ISBN 84-01-31121-7. Capítulo I, «La aparición de Porcieda», páginas 45–47 del PDF consultado; apéndice primero (p. 236), caso 44 del Catálogo Ibérico de 1978.
Crédito de la imagen: Ballester Olmos, Ovnis: El fenómeno aterrizaje (1978), figura 5, p. 374 del PDF.
Análisis
La ficha recoge un relato transmitido por el investigador, no declaraciones directas reunidas por el autor con todos los testigos. Las marcas descritas no disponen en el capítulo de análisis que permitan determinar su origen o demostrar que fueran contemporáneas del avistamiento. El dibujo ilustra la descripción; no demuestra la presencia de un aparato.
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