Carta abierta a Antonio Ribera a propósito de la polémica sobre «Torquemada» que habían mantenido en la revista Ribera y los escépticos. El autor pide que se deje de traer a colación al inquisidor, ruega a Ribera que no se ofusque con los jóvenes críticos y le reconoce como «patriarca» de la ufología, a quien hay que escuchar aun sin estar de acuerdo. Distingue entre los ufólogos a quienes la afición les cuesta dinero y quienes viven de ella, y entre los amantes de los listados y los de las cajas de cartón de Charles Fort, y defiende que unos y otros se necesitan. Cierra con el poema «¡Ánimo, muchachos!» de Yevgueni Yevtushenko.
Cuadernos de Ufología (Santander), 2.ª época, n.º 5 (abril de 1989), pp. 35-36. Sección «Discrepancias». Encabezada con versos del Martín Fierro de José Hernández.
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