Reflexión de un filólogo, fundador del Grupo Fénix, sobre la imposibilidad lingüística de los diálogos entre testigos y tripulantes de ovnis. A partir de la teoría del signo y de la relación entre lengua, cultura y entorno, argumenta que un extraterrestre no podría aprender un código tan complejo como una lengua humana ni compartir sus conceptos, y concluye que los casos con diálogo son más supuestos que reales.
El Ojo Crítico (Grupo Fénix, A Coruña), n.º 52 (invierno de 2006), pp. 36-37. Publicado antes en El Ojo Crítico, n.º 11.
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