Relato del análisis de un supuesto implante extraterrestre. James Basil, que con trece años, en 1992, había empezado a tener experiencias de abducción, aseguró en 1997 a Susan Blackmore que los alienígenas le habían puesto en la boca un pequeño objeto que luego se había sacado. Con ayuda de David Patton, de la Universidad del Oeste de Inglaterra, examinaron el fragmento gris de 2 por 3 milímetros con microscopio estereoscópico, con microscopio electrónico de barrido y con microanálisis por rayos X, y comprobaron que era un empaste dental de amalgama desprendido y envuelto en materia orgánica seca. Los autores reflexionan sobre hasta dónde deben llegar los científicos para comprobar afirmaciones extraordinarias.
Cuadernos de Ufología (Santander), 3.ª época, n.º 24 (1998), pp. 63-67. Traducción del artículo publicado en The Skeptic (Manchester). Dossier «Abducciones: leyendas contemporáneas del País de Oz» (1.ª parte), coordinado por Luis R. González Manso.
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